Pages

domingo, 10 de diciembre de 2017

Analgésico

Me incorporo.

El horizonte tiembla,
como si un espejismo
lo velara con un calor distante.

La habitación está cerrada,
he dejado en el portal
la indiferencia
antes de pisar la cama.

Un ardor de brasa escala mis tobillos.
¿No era el invierno?
¿No era el vacío un ser invertebrado
incapaz de mantenerse en pie?

Se me va el réquiem por el lavabo, 
no son las mantas
la razón del abrigo.

La desconozco.

Soy un cachorro
que se alimenta de la ciudad perenne,
inamovible,
tibio
en la inmediatez de sus pezones.

No hay comentarios:

Publicar un comentario