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sábado, 16 de diciembre de 2017

Carta abierta a los revolucionarios Netflix

Revolucionarios del veintiuno,
voceros del disparate,
mártires de alma de tuno,
durrutis de escaparate.

Plancháis camisetas del Che
con olor a suavizante,
clamáis "sé lo que no sé"
como una recua ignorante.

Y sumís mi querida izquierda
en tiempos más bien oscuros,
un carro mental de mierda
que rueda guiado por mulos.

Cesad, por favor, la afrenta,
leed un puñado de libros,
los que narran las tormentas,
los muertos que sí que han sido,

aquéllos que os han dejado
las calles abiertas y limpias,
aquéllos que, mano a mano,
llevaron la muerte encinta. 

El pensar por uno mismo,
muy lejos de los pasquines,
no equivale a ese fascismo
que rezáis cada maitines.

Permitidme acabar mi queja,
queja desde el privilegio,
pidiendo que, si se os deja,
volváis raudos al colegio.

Os queda tanto camino,
mis errados combatientes,
que de otro modo el destino
os hará saltar los dientes.











miércoles, 13 de diciembre de 2017

Petición de asilo a los poetas mileniales.

¿Me habéis mirado?

Me muevo solidario al planeta,
soy un esclavo gravitacional.
Cuando pido un tercio en las barras,
con estos ojos de lactante,
hambriento ser esperando un pecho,
antes del primer trago me he trasladado,
raudo,
unos ciento cincuenta kilómetros 
en el espacio.

El vacío me rodea
a cualquier escala,
decidme, 
poetas de la intensidad,
si esto no es bohemia.










martes, 12 de diciembre de 2017

Blanco y negro

El final es una lombriz de tierra,
sucio de barro tras la lluvia.
Duerme subterráneo,
con ojos inexistentes,
tan inerte como la ignorancia.

Pero ha de alimentarse
cuando se acaba el tiempo.

Son entonces las historias,
en ese instante de martillo,
un sustento inanimado.

Son pan.

Y todo es convulso
y no olvido.

Y la ciudad,
los cines,
los suburbios...
Todo vuelve a su lugar.

domingo, 10 de diciembre de 2017

Analgésico

Me incorporo.

El horizonte tiembla,
como si un espejismo
lo velara con un calor distante.

La habitación está cerrada,
he dejado en el portal
la indiferencia
antes de pisar la cama.

Un ardor de brasa escala mis tobillos.
¿No era el invierno?
¿No era el vacío un ser invertebrado
incapaz de mantenerse en pie?

Se me va el réquiem por el lavabo, 
no son las mantas
la razón del abrigo.

La desconozco.

Soy un cachorro
que se alimenta de la ciudad perenne,
inamovible,
tibio
en la inmediatez de sus pezones.

lunes, 4 de diciembre de 2017

Retórica

Golpea la insolencia de las fotos,
inmutables
como el insomnio del tiempo,
allá
en las paredes.

Recipientes de lo irrecuperable,
perros con la edad en la saliva,

¿por qué habría de salvaros del fuego?

domingo, 3 de diciembre de 2017

Espía

Sobre el mueble se sienta un gato,
digno,
blanco.

Me observa desde ese plano
tan elevado del suelo.
Encuentra, quizá,
interés en lo que hago.

Sólo escribo,
gato,
sólo ando.



Confesión

Disfruto en la soledad
de un placer delincuente,
como de mártir 
durante su calvario.

Puedo describir con ella lo enorme,
lo distante,
buscar la esquina de una cafetería,
disimular abriendo un libro
y ser un cosmonauta que observa
desde el vacío.

Sufro la diferencia,
la incompatibilidad,
como si me calentaran en el frío.

Seré, quizá, un farsante,
el hombre que se esconde tras el coro
de la tragedia

y luego la escribe,
en lugar de desmembrarse
con el dolor de veras.