Habrá un despertar profundo,
abisal,
y las articulaciones,
envueltas antes en quejido,
se doblarán engrasadas por el aceite denso
que llegó a cubrirme.
Yo digo
que la ciudad protegerá
bajo la piedra.
Yo digo
que ascenderá como un gigante,
como un insecto de abdomen pavoroso,
como un gas,
el huesudo semblante
de mi mañana.



0 comentarios:
Publicar un comentario