El peatón errante camina en gris,
el asfalto es la madre de la bruma,
la ciudad de los colmillos es Madrid,
vientre y noche,
cerveza y cuna.
Dormiré a cubierto en sus callejones,
blanco insecto mutilado.
No me toquéis.
El gigante perderá los aguijones
cuerpo a cuerpo,
mano a mano.
Cuando regrese,
cuando no tenga nombre,
cuando no tenga voz ni trinchera ni brazos,
dejadme,
no me toquéis,
dejadme cubierto de barro.



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