Vengo de la
oscuridad,
del inframundo,
de las aristas de
roca.
Vengo
de enjuagarme la
boca
en ácido de
digestiones
de basura
intracraneal.
Vengo de
callejones,
de tercas
mutilaciones de pensamiento,
de llorar
aparcado en
cualquier aparcamiento
de un vil centro
comercial.
Vengo de la caída
y del lamento,
del empacho del
cemento
de esta maldita
ciudad.
Vengo
en mi segundo
advenimiento,
coño…
no me queda nada
mal.
No hay comentarios:
Publicar un comentario