Madrid es mi madre paria
la barriga hinchada que gesta
mis pesadillas,
el flujo espeso y caliente
que riega mi coito ritual,
diario,
unipersonal,
con el pavor.
Es la escena,
es el telón,
enferma de violadores,
de escoria y de trovadores.
Enferma de mí.
Yazgo desmembrado
en sus vertederos.
Madrid despierta,
desnuda y carcelero,
vomitada cada puerta,
cada asiento,
cada tren.
Madrid es mi madre paria,
mi lugar,
mi cadena epistolar con la existencia.
Es mi furcia, mi ramera,
casi nunca a la primera,
yo su indigno pagador.
Esa será, sin rencor,
su más profunda y odiada
penitencia.



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