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martes, 6 de octubre de 2015

Uñas en la espalda del bloqueo

Llevo días con los dedos apuntalados,
como una fachada en ruinas
o una ciudad de posguerra.

No me dejan escribir.

Se mueven sobre mi cabeza
como los talones de un ahorcado,
barajan
los cheques que no pago
a todos esos gatillazos del destino
que encontré,
con sus cartillas de racionamiento,

a solas,

hambrientos,

por el camino.

Levo días sin valor
para esperar a pluma gayola los recuerdos nuevos,
para empuñar la pistola con que volarle los huevos
a las hojas,

tan ocres,

tan octubre,

de Madrid.

Audrey fuma con boquilla en la pared,
me susurra mantras  
contra los mesías que una vez
abandonaron mi cadáver. 

A mí 
se me ha olvidado leer las caderas que no caben 
en estas cuatro paredes.

Voy,
si no os importa,
a querer quemar desnudos sus rastrojos,

cerrar los malditos ojos

y tratar de dormir.




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