Tengo mil comienzos,
se me amontonan,
como todas las hojas secas en la calle de la Reina
al comenzar el otoño,
cuando a nadie le ha dado aún por recogerlas,
ni caminar.
Están todos ahí,
solapándose,
dejando ver fragmentos de los que tienen debajo.
Por eso cada vez que empiezo
acabo mezclándolos,
barajándolos como un montón de naipes de instante,
que nunca llego a repartir.
Por eso
creo que el principio, el de verdad,
todavía no ha llegado.
Yo que le puse fecha en agosto,
con dos líneas de rotulador,
o del rímel que no necesitabas.
Ahora sé que aquel día
sólo proyectaban los nombres de los actores en pantalla,
en riguroso orden de aparición,
y ahí siempre ganas tú.
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