desnudo
a Nicanor Parra,
y como en una sucesión de vagones inevitable,
desde el andén
me he acordado de Violeta.
Así que he buscado a la Vargas
en Spotify
para darle (des)gracias a la vida
con voz de cazalla.
Y mi habitación era una de Almodóvar
de las que sabes que odio,
con gata dormida,
tíos raros en pelotas,
y sábanas negras sin ti.
Sólo ha faltado el onanismo
con tu recuerdo embotellado.
Dame tiempo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario