Mienten las cornisas que amenazan, las túnicas miserables de los fantasmas, la sábana de cemento que nos sujeta la tierra, la voz roma de un recuerdo tullido. Mienten, quizá, como la escalera que desciende, como los galones.
Cuando despierte, cuando los gatos se acicalen elegantes a la puerta del baño, cuando afile de nuevo la basura el alba de las ratas y arraigue lo enquistado en la humedad de los jardines... Cuando despierte, cuando estirados regresen los tachones, cuando se deshile de noche el pergamino marcharé sobre la ciudad hasta tu puerto, sobre la barbarie hasta tu cuerpo, verdugo innegable que duda tras la ejecución.