miércoles, 4 de septiembre de 2019

Nota 11

Tengo la intención,
cada vez que escribo,
de modificar el lamento
en algo más grave,
en algo más tenue,
en algo más.

O quizá la ira
o la aspereza de la arena
o la broma
o esos capilares
por los que migra la sangre
a los confines de un cuerpo.

Tengo la intención,
cada vez,
del aplauso ajeno o propio,
como todos vosotros.

Bonanova

Pisé una vez,
en pleno verano,
la plaza de la Bonanova.

Buscábamos un iPod azul,
pequeño,
con el sudor a cuestas.

Hace ahora quince años
de aquello,
quince años de mí
bajo el Tibidabo,
de mí
tras mi fantasma,

galvanizado y azul

como los ahogados.
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