Escucho los latidos de los perros
husmeando en mi basura,
miro sus ojos minúsculos
saciados de fracaso.
Se marcharán
cuando nada quede.
Se irán
cuando no haya más que polvo
en mis bolsillos,
se irán en busca de su papelina,
de su gramo eterno,
de la tormenta que les borre.
Me cruzo con ellos camino del supermercado,
siento su colmillo en la muñeca.
Se marcharán
cuando nada quede.
jueves, 21 de febrero de 2019
Retorno
Anduve hoy por mi calle antigua.
La visité,
legajo rancio por las aceras,
como se visita a un enfermo.
Hay un solar
en la esquina en que me recostaba.
No he encontrado mi portal
oculto entre las fachadas.
He caminado mi calle antigua, hoy,
y no me recuerdo.
La visité,
legajo rancio por las aceras,
como se visita a un enfermo.
Hay un solar
en la esquina en que me recostaba.
No he encontrado mi portal
oculto entre las fachadas.
He caminado mi calle antigua, hoy,
y no me recuerdo.
Reloj
Es incisiva
la orilla del pasado,
me corta los pies
y no camino.
Me siento a cerrar los tajos
que me sangran,
notarios del que fui,
comensales
del banquete de mi cuerpo.
Soy a tientas
desde que no es contigo.
Toca la espera,
la vigilia,
la nevera vacía
que me alimenta.
Aquí estoy,
tendido sobre sábanas,
y queda de ti el silencio,
el tiempo.
la orilla del pasado,
me corta los pies
y no camino.
Me siento a cerrar los tajos
que me sangran,
notarios del que fui,
comensales
del banquete de mi cuerpo.
Soy a tientas
desde que no es contigo.
Toca la espera,
la vigilia,
la nevera vacía
que me alimenta.
Aquí estoy,
tendido sobre sábanas,
y queda de ti el silencio,
el tiempo.
domingo, 10 de febrero de 2019
Hercúleo
Y una noche fui inmenso,
hombre descomunal
sin fronteras apreciables.
Una noche.
Una sola noche.
Héroe que roza el mito
parido, quizá, por una virgen,
amamantado de un calostro eterno.
Poco después la fractura,
la tibia astillada,
las palabras,
las paredes.
hombre descomunal
sin fronteras apreciables.
Una noche.
Una sola noche.
Héroe que roza el mito
parido, quizá, por una virgen,
amamantado de un calostro eterno.
Poco después la fractura,
la tibia astillada,
las palabras,
las paredes.
Al Madrid en que duermo
Ciudad engreída,
libérate
de tus fantasmas,
drena la inmundicia
por la vena
o la alcantarilla.
Desnúdate.
Te puebla la semilla vulgar
de la pretensión de los inmortales.
Sacúdetelos de las ropas,
cabellos indeseados,
restos,
sacude la miseria del disfraz.
Pon a secar las avenidas.
Abraza el pavor
de la gente sencilla.
libérate
de tus fantasmas,
drena la inmundicia
por la vena
o la alcantarilla.
Desnúdate.
Te puebla la semilla vulgar
de la pretensión de los inmortales.
Sacúdetelos de las ropas,
cabellos indeseados,
restos,
sacude la miseria del disfraz.
Pon a secar las avenidas.
Abraza el pavor
de la gente sencilla.
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