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viernes, 23 de noviembre de 2018

Sudario

Trato de cubrirte
Con una gasa leve de olvido,
Recurro a la compañía 
De los que no merecen mi presencia ausente.

¿Es la culpa, después, o la nostalgia
Lo que me incomoda el sueño?

Trato de cubrirte
Con una gasa de olvido
O de cristal,
Tras la que miro, leve, 

A los que no merecen mi presencia ausente.

Frustrante

Venid, exégetas, 
A mi palabra.

Peregrinos de la semántica que expulso,
No os hallaréis más cerca de la verdad
Con vuestros compases,
Con vuestra herramienta,

Que los gusanos que han de devorarme.

Sed

Sediento,
Con un pulso inoculado
Por la necesidad desnuda,
Abro los ojos.

Veo una puerta,
No se filtra nada a través de la madera.

No se filtra Nada
A través de la madera

Y abro los ojos
Con un pulso inoculado

Por la necesidad desnuda.

Somnolencia

Se me abraza el bucle,
se repite la insolencia,
la palabra en la escalera.

Duerme.

Duerme.

Duerme.

¿No lo ves?
Es un talón que desciende
hacia donde no os encuentro.




23 de noviembre

Me encuentro disperso en los tiempos en los que estuve, fui, anduve. Si me pagas un par de copas quizá pueda expandirme, relatarte un puñado de seres singulares que vivieron, unos que recuerdo ajenos, irreconocibles hasta la prueba inequívoca de un objeto, una foto, algo de lo que guarde.

Pero no puedo describirme. La disección me reduce a la nada y ¿quién tiene tiempo de escuchar la historia? No será nadie. Me muevo por ello en el silencio. Un insulto. Un menosprecio. ¿Quién coño sabe?

Considero cabal la negación de derechos a los espectros. Irreprochable. Loable. Es por eso que entiendo tu marcha. 

Entiendo

tu marcha.





Cariño intestinal

Bacterias en mis intestinos digieren. 
Ejército mínimo, 
simbiótico, 
al que jamás hice copia de mi llave. 

Mastican mientras duermo, 
si guardo silencio 
quizá escuche la bisagra de sus mandíbulas. 

Se alimentan de los restos 
de lo que ingiero, 
ser nutriente 
de pequeños seres. 

Viven en mí. 

Es más de lo que les pido. 

Casi tanto 
como sucede contigo.




Mudo (2)

Es mi biografía
de un caminar extraño,
tiene querencia de perro,
querencia de hocico huraño,

se estrella
contra cada estación,
cada peldaño.

No me quedan zapatos
ni gorros ni atropellos.

Y aquí estás, 

recta
como una sentencia, recta
como lo intachable.

Espera la agonía,
¿cómo resistirás?

¿Cómo?

¿Cómo?

Este puñado de gritos
desde el abismo de mi afonía.





jueves, 1 de noviembre de 2018

Restos

Queda una sombra leve,
un aliento amortiguado,
una imagen como a través de agua.

No consigo verte tal como fuiste
y, sin embargo,
creces a ratos, gigante,
monstruo tremendo ante el que me arrodillo,
borroso espectro.

Como apoyado en un bastón de aire
me detengo,
observo,
palpo el aroma de lo contiguo
y no existe nada.

Queda una sombra leve que me visita
como visita el hambre al que navega,
como ese olor tan ocre 
de la tierra.